lunes, 18 de marzo de 2013

Wolf Children - 「おおかみこどもの雪と雨」 


Recientemente he visto dos largometrajes de anime francamente buenos que me gustaría recomendaros... y no, esta vez no son películas del Studio Ghibli, hay vida en el mundo de la animación japonesa mucho más allá de ese gigante (cuyas próximas obras espero con impaciencia, pero todo llegará). Uno de ellos es Una carta para Momo, película de la que hablaré otro día, y el otro ha sido la película que da título a esta entrada, la última producción de uno de los directores que desde hace unos años están saltando a la palestra como firmes alternativas al estudio de Miyazaki y Takahata: Mamoru Hosoda. Los seguidores de la serie Digimon seguro que lo conoceréis, ya que dirigió un episodio y dos largometrajes de dicha franquicia, así como una película de One Piece, y sobre todo, las dos obras que le han hecho más conocido entre el público, la deliciosa Toki wo Kakeru Shôjo ("La chica que saltaba a través del tiempo") y  esa pequeña maravilla llamada Summer Wars.



La que nos ocupa hoy, y que vi el pasado viernes dentro del ciclo de cine japonés (este año dedicado a los yôkai) que se ha celebrado en la Escuela Oficial de Idiomas Jesús Maestro de Madrid, es, como acabo de decir, la más reciente película firmada por este director, la cual comparte con las anteriores los característicos diseños de personajes de Yoshiyuki Sadamoto (el mismo de Evangelion) y la animación  a cargo de los estudios Madhouse (aunque esta vez codo a codo con el estudio creado para la realización de esta película por el propio Hosoda, Studio Chizu), se titula Ookami kodomo no Ame to Yuki ("Ame y Yuki, los niños lobo").  A falta de un titulo oficial en español, al ser una película que no ha sido estrenada en nuestro país ni tiene -aún- edición en DVD, se la conoce por ahora como Wolf Children Ame and Yuki., o Wolf Children a secas.

 Y qué puedo deciros... si TokiKake me enamoró y con Summer Wars pasé en su momento las que seguramente han sido dos de las horas más trepidantes y divertidas que me han dado una película de anime estos últimos años, esta película es la que definitivamente ha hecho ganarse a Hosoda mi más profunda admiración y respeto y que definitivamente le considere como una firme alternativa a Ghibli. Se trata de una verdadera obra de arte que muy bien podría haber firmado el propio Miyazaki-sensei y, os lo aseguro, una de las películas más bellas que he visto en mucho tiempo. La protagonista, Hana (Flor), es una joven universitaria que se enamora de un hombre-lobo, o mejor dicho, de un Ookami, un ser sobrenatural que puede adoptar a voluntad apariencia humana o de lobo. Con él tiene dos hijos que heredan esa habilidad de henge, gracias a la cual pueden metamorfosearse en lobo a voluntad:  la niña Yuki (llamada así por haber nacido en un día en que estaba nevando) y el niño Ame (que nació en un día de lluvia).




Dos "fotos de familia" de la madre con sus hijos:
Hana (centro), Yuki (izquierda, de rojo) y Ame (derecha).


Durante un tiempo esta peculiar familia vive felizmente, pero cuando el hombre-lobo muere de una forma tan absurda como trágica y la situación en la ciudad empieza a complicarse para la viuda Hana y sus hijos, ésta decide trasladarse al campo para tratar de sacar adelante ella sola a Yuki y Ame, a base de esfuerzo, voluntad y sacrificio pero sin perder ni por un momento la ilusión y la sonrisa, ya que eso es lo que a ella le inculcó su madre en su momento. 
 

Madre e hija esperando el autobús del colegio

La película, como he dicho, es  inmensamente bella, con un ritmo lento y pausado pero no por ello aburrido (dura dos horas pero no llega a hacerse larga ni pesada), con unos decorados que son para disfrutarlos con calma y saborear todos y cada uno de sus muchos y muy cuidados detalles, una banda sonora impresionante y unos personajes con los que es casi imposible no encariñarse, en especial Hana, la protagonista, que parece frágil, pero que bajo esa aparente fragilidad y su permanente sonrisa y dulzura esconde una voluntad y unas ganas de salir adelante prácticamente inquebrantables. Y también Yuki, la niña, que sobre todo de pequeña es de lo más adorable y nos regala algunos momentos humorísticos muy divertidos. 


El pequeño Ame (¿no os parece que se da un cierto aire a L?)


 Yuki haciendo de las suyas


 
Los dos hermanitos
 
Aparte del tema ya citado, de cómo con una sonrisa y sacando fuerzas de donde sea se puede salir adelante ante la adversidad, la película trata también otras cuestiones importantes como la búsqueda de la identidad propia (¿vivir como humanos, o como lobos?) y la inevitable decisión sobre qué camino seguir en la vida a partir de cierto momento, dos ideas que están claramente representadas en las figuras de los niños, cuyas personalidades van evolucionando visiblemente conforme avanza el metraje. Un metraje que queda cerrado en un final sin precipitaciones ni cabos sueltos, y que deja un cierto regusto agridulce, pero que sin duda (al menos para mí) es el mejor final que podía tener una película como esta para no ser incoherente con su mensaje.
 
Es una película de visión obligada, de esas que llegan al corazón y se quedan ahí para siempre, y que una vez más confirma que en Japón la animación es mucho más que "dibujitos infantiles", una poderosa herramienta tan válida para contar historias de todo tipo como lo puede ser el cine de imagen real. No es necesario ser "otaku" o aficionado al cine de animación para disfrutar de obras como esta, basta simplemente con ser aficionado al cine y tener la mente abierta y libre de prejuicios.

Hosoda-sensei, siga usted así, por favor, que va por muy buen camino para convertirse en uno de los grandes, si es que no lo es ya.


先週の金曜日、「おおかみこどもの雪と雨」という映画を見ました。 この記事ではその映画についての意見を発表させていただきます。
 
 スペイン語だけ。


Imágenes procedentes de Cine Invisible y de otros sitios de internet, usadas exclusivamente con fines ilustrativos.

miércoles, 6 de octubre de 2010

¡Que vienen los marcianos! - エイリアン侵入の新作品

Hacía algún tiempo que no veíamos en pantalla ninguna película de "invasiones alienígenas"、 de esas en las que una armada procedente de otro planeta llega a la Tierra con intenciones claramente hostiles y muchas ganas de convertir a los humanos en carbonilla. Creo recordar que el último título plenamente integrable en ese género que se ha visto por estos lares últimamente ha sido el remake de Spielberg de "La guerra de los mundos", del que ya hablé en este blog hace tiempo.

La verdad es que a mí me gusta el subgénero, del cual he visto muchas menos películas de lo que hubiera deseado. Yo soy de los que se divirtieron con Independence Day (ya dije en su momento que el truco está en no tomársela en serio, es de esas películas que hay que ver con ganas de pasarlo bien y una buena provisión de palomitas, sin esperar nada más) y lo he pasado en grande viendo otras obras de este tipo como la descacharrante Mars Attacks, o ya entrando en materia más seria, Starship Troopers
, e incluso los capítulos que llegué a ver de la añeja serie de televisión V (la antigua, no el remake), con esos lagartos invasores tragarratones que hoy dan más risa que otra cosa pero que en su día impactaron lo suyo.

Pues bien, parece que tras unos años de sequía estamos asistiendo a una especie de "revival" del subgénero, con dos títulos que se van a estrenar próximamente. Para noviembre (aunque a España llegará algo más tarde) tenemos Skyline, de Colin y Greg Strause. De los dos, este título es el que más ganas tengo en principio de ver y el que tiene el punto de partida más inquietante: en plena madrugada, unas extrañas luces azules que caen del cielo y atraen a la gente como si fueran polillas hacia no se sabe dónde, probablemente a la muerte o a algo peor, resultan ser el inicio de una invasión a escala global por parte de una especie alienígena que parece tener muy claras sus intenciones de exterminar por completo a la humanidad.



Skyline: Trailer 1 (en español)


Skyline: Trailer 2 (en inglés, HD)

Ya veis lo que hay: abducciones masivas, espectaculares naves nodriza, monstruos alienígenas gigantes que destrozan todo a su paso, tentáculos que capturan helicópteros al vuelo, encarnizados combates aéreos entre las fuerzas terrestres y los cazas invasores en el más puro estilo de Independence Day... parece que lo que es espectáculo visual no va a faltar, ahora sólo queda ver si al menos el guión está a la altura de lo que se muestra en los trailers (porque los actores, sinceramente, dan un poco de -mucha- pena).

La otra película, que llegará ya en 2011, es "Battle: Los Angeles", de Jonathan Liebesman.

Uno de los carteles de Battle: Los Angeles
(¿no os resulta familiar ese alien?)
Fuente: Demasiadocine.com


En este caso la premisa argumental parte de nuevo de una invasión alienígena a escala planetaria, solo que vista desde el lado de un comando de marines de los Estados Unidos que hará frente a las fuerzas invasoras (por cierto, si hacemos caso al cartel los alienígenas de esta película son curiosamente parecidos a los Yautja, más conocidos como Depredadores) cuerpo a cuerpo en las mismísimas calles de Los Ángeles. Sinceramente, este argumento por sí solo basta y sobra para echarme atrás de un plumazo, parece bastante claro en qué se va a convertir... Así y todo estaré atento por si acaso la película no es tan patriotera como pueda parecer a primera vista y vale algo la pena, pero no le veo muchas expectativas.

Ah, y conviene no perder de vista también Battleship , de Peter Berg, que se estrenará en 2012, y... atención... ¿Independence Day 2 en 2013?

僕は、「エイリアン侵入」の映画が好きです。 これ以来、いろいろな新作品が初演されるというニュースを読みました。 「スカイライン」 (初演: 2010年11月)と 「バトル・ロス・アンヘレス」 (2011年)です。

この二つの映画の中で僕がもっとも面白そうで見たいのは「スカイライン」。恐ろしくて残酷な異性軍が地球に来て、青い光線で人々を引き捕まえます。人類は、どうやって救いますか。

「バトル・ロス・アンヘレス」は、ロスの通りで米軍がエイリアン軍と戦うテーマを取り扱い、ただのアクション映画らしいから、僕にとって 「スカイライン」 ほど面白くないと思います。

sábado, 16 de enero de 2010

La tumba de las luciérnagas - 火垂るの墓

La tumba de las luciérnagas (Isao Takahata, 1988)


Kôbe (Japón), verano de 1945. La II Guerra Mundial se aproxima a su fin. Japón se encuentra al borde de la derrota y los B-29 norteamericanos se pasean a sus anchas por los cielos del archipiélago arrojando sus bombas por doquier. En uno de estos bombardeos sobre la ciudad de Kôbe, que resulta completamente arrasada bajo una interminable lluvia de bombas incendiarias, los hermanos Seita, de 14 años, y Setsuko, de 4, pierden a su madre y se quedan completamente solos, ya que su padre está luchando en el frente, por lo cual no les queda más remedio que alojarse en casa de sus tíos.


La pequeña y traviesa Setsuko

Los dos hermanos

Pero allí no son bien acogidos. Su tía al principio les recibe con indiferencia y luego empieza a tratarles cada vez con más dureza, reprochando a Seita que no haga nada por su país y que sólo se dedique a vaguear, así que Seita acaba tomando la decisión de irse con su hermanita a vivir a un refugio antiaéreo abandonado, en el que pueden apañárselas los dos solos sin resultar una carga para su familia ni para nadie. Allí tendrán que sobrevivir ambos en una situación límite, sin comida, sin posibilidad de recibir ayuda de nadie, uniendo a los cada vez más evidentes síntomas de desnutrición el abandono, el desprecio y la hostilidad de los que antes eran sus vecinos en una ciudad en la que ya nadie se preocupa por los demás sino que la propia supervivencia queda por encima de todo.


El refugio antiaéreo en el que viven Seita y Setsuko

La tumba de las luciérnagas (1988) es, sin duda alguna, la película que uno DEBE hacer ver a cualquiera a quien esté intentando convencer de que la animación, en contra de la opinión general por desgracia aún tan arraigada en Occidente, no es sólo cosa de niños pequeños. Basada en una novela corta semi-autobiográfica del mismo título de
Akiyuki Nosaka, se trata de una de las películas de animación más duras, despiadadas, crueles y deprimentes habidas y por haber (junto con la producción británica Cuando el viento sopla, otra joyita de la que tengo que hablaros algún día, si es que consigo hacerme con ella) y quizás el alegato antibélico más convincente que nos podemos echar a la cara. Y esto resulta más chocante aún cuando descubrimos que es una película del mismísmimo Studio Ghibli, los creadores de obras tan llenas de vida y optimismo como Mi vecino Totoro y la más reciente Ponyo en el acantilado.

Para empezar, desde el primer momento tenemos presente con toda claridad cuál va a ser el desenlace de la película:
Seita muere. Y también lo hace su hermanita Setsuko. Pero no penséis que con esto os he destripado el argumento, ni muchísimo menos, porque es algo que el espectador sabe desde el mismo comienzo, con esa demoledora frase pronunciada por Seita, o mejor dicho, su espíritu: "El día 21 de septiembre de 1945, yo morí", la cual da paso efectivamente a la escena de su muerte, en la que vemos con toda crudeza cómo nuestro protagonista, sucio, demacrado y con sus ropas convertidas en unos miserables harapos, pasa sus últimos momentos de vida de la forma más humillante que uno pueda imaginarse, tirado como un perro en una estación de ferrocarril como tantos otros cadáveres de ciudadanos anónimos. Y tan sólo unos pocos minutos después aparece en escena el espíritu de Setsuko (una secuencia que resulta particularmente triste en cuanto nos damos cuenta de dónde ha salido la pobre niña). Exacto, son los espíritus de los dos niños los que nos cuentan la historia de modo que todo a partir de ese momento es una especie de continuo "flashback". Es decir, que desde el principio sabemos perfectamente cómo va a acabar la película, y a medida que ésta avanza hacia su trágico desenlace, la sensación de desasosiego que nos va invadiendo aumenta irremediablemente.

La tumba de las luciérnagas, sin recurrir a escenas de violencia gráfica explícita ni a abusar de las secuencias bélicas (que apenas las hay, ya que NO ES una película bélica, sino un drama) nos muestra con toda su crudeza lo peor de la guerra y cómo inevitablemente los que más afectados resultan por ella son la gente común y corriente, y muy en especial los niños. Vemos cómo el tener que pensar más que nada en la supervivencia propia, sin tener tiempo de preocuparse por los demás ni de mostrar afecto o solidaridad siquiera por alguien de la propia familia, hace que las personas saquen muchas veces lo peor de sí mismas, incluso aunque sea sin verdadera mala intención sino forzadas a ello por las circunstancias (la tía de Setsuko y Seita realmente no puede decirse que actúe así con ellos dos porque sea una mala persona). Y cómo, análogamente, el hermano mayor se ve forzado a intentar madurar de golpe al haberse quedado los dos prácticamente solos en el mundo y tener que hacerse cargo de su hermana, lo que les lleva a tomar decisiones trágicamente erróneas (por muy mal que les tratara su tía, la decisión de Seita de irse a vivir solo con su hermana al refugio, aunque bienintencionada, es de una irresponsabilidad sin límites y prácticamente supone la sentencia de muerte de ambos). Algo completamente lógico, por otra parte, porque no son más que eso, niños, que sufren las consecuencias de una situación dramática e inhumana de la que ellos no tienen ninguna culpa. Tanto es así que por momentos parece como si Takahata se quisiera cebar con nosotros por el hecho de centrar todo el sufrimiento en dos niños indefensos, pero es que de hecho, insisto, se trata de una visión de la situación completamente lógica y realista y creo que así, y no de otra manera, es como había que mostrarla.

Este mensaje llega al espectador de una forma directa, sin andarse con rodeos, pero sin recurrir a la lágrima y la sensiblería fácil. No se escatiman escenas de gran dureza visual (la muerte de la madre de los niños), pero también, entre tanta desgracia, se agradece que nos encontremos con momentos, digamos, de relax, principalmente escenas familiares entre los dos hermanos en las cuales se ve lo mucho que se quieren y cómo, a pesar de todo, siguen siendo niños y no pierden ocasión de demostrarlo en cuanto la guerra les deja un respiro... aunque así y todo no deje de recordarles que sigue ahí presente (la escena de la playa, por ejemplo). Como he apuntado anteriormente, la tensión y la sensación de "mal cuerpo" van creciendo exponencialmente a medida que avanza el argumento y vemos cómo los personajes cada vez van sufriendo más, y cómo el estado de Setsuko se va deteriorando por momentos.

Y cuando finalmente se produce ese desenlace que todos conocíamos desde el principio, el mazazo es brutal. Nadie que se considere mínimamente sensible puede ver esa escena de la muerte de Setsuko, probablemente una de las más dramáticas y crueles que se habrán podido ver nunca en una película de animación, sin que se le quede grabada a fuego de por vida y sin estremecerse por las últimas palabras de la pobre niña, ese desgarrador "
oniichan, ooki ni" (gracias, hermanito) pronunciado apenas con un hilo de voz.

Gráfica y técnicamente la película cumple a la perfección, sin alardes innecesarios. La banda sonora, a cargo de Michio Mamiya, también se integra perfectamente en la historia y el conjunto es verdaderamente sublime. Es una de esas películas cuyo visionado puede decirse que es obligatorio para todo aficionado al cine, con independencia de géneros y que a uno le guste más o menos la animación, ya que verdaderamente trasciende mucho más allá de todo eso.

Os la recomiendo de todo corazón, no os arrepentiréis. A pesar de toda su crudeza y de lo deprimente que puede llegar a ser, se trata de una obra maestra irrepetible y que, insisto, todo el mundo debería ver y admirar como se merece.


Curiosidades sobre la película:

La tumba de las luciérnagas se realizó en el año 1988 y fue estrenada conjuntamente con Mi vecino Totoro. Ambas vienen a ser algo así como dos visiones opuestas de una misma realidad histórica, el Japón de la postguerra. En Totoro se nos muestra su lado más amable, infantil y fantástico, mientras que en La tumba... vemos la cara más amarga y realista de lo que fueron aquellos terribles años.

Hay un par de guiños mutuos entre ambas películas. En la escena de la playa podemos ver durante un par de breves instantes a dos personajes de
Totoro, Kanta y su abuela, (no se les ve la cara pero se ve claramente que son ellos dos). Mientras que en la primera escena de Totoro, se supone que los caramelos que Satsuki le ofrece a su padre son los mismos "Sakuma Drops" que tanto le gustan a Setsuko (aunque la caja es distinta).

Por cierto, estos caramelos de frutas existen en la realidad, se venden en Japón desde el año 1908 y al parecer allí son tan conocidos como aquí pueden ser los Sugus, por poner un ejemplo. Las características latas metálicas en las que se venden poseen una gran variedad de diseños decorativos, que las convierten en muchos casos en un objeto de coleccionismo. En su día se puso a la venta una edición especial conmemorativa de la película con exactamente el mismo diseño que se puede ver en la caja que lleva Setsuko siempre consigo (como os conté hace tiempo, a mi me regalaron dos de ellas, que aún conservo ^^)

La película sigue el argumento de la novela original con bastante fidelidad, aunque hay alguna que otra mínima licencia en la versión animada. Principalmente está el detalle de que son los espíritus de los niños los que cuentan la historia, algo que se sacó de la manga Takahata y que en la novela no aparece.

El personaje de Seita es un trasunto de Akiyuki Nosaka, el autor de la novela original, el cual perdió a su propia hermana pequeña durante la guerra y escribió el libro a modo de disculpa con ella, . En cierta ocasión, Nosaka confesó que él no mostró el valor y determinación de Seita y que en muchos casos incluso llegó a considerar a su hermanita como una carga.

Una característica curiosa del doblaje español es que se respeta la pronunciación original del nombre de la niña, Setsuko, que en realidad se pronuncia "Sétsko" (con el acento en la primera sílaba y sin pronunciar la "u"). Lo habitual sería que no se hubieran molestado en respetar eso y lo pronunciaran a la española, es decir, "Setsúko". Un detalle muy de agradecer.

La película transcurre en la ciudad de Kôbe (la misma que fue destruida por un gran terremoto hace quince años), que se encuentra en la región de Kansai, al oeste de Japón. Por ello está hablada, en versión original, en el dialecto propio de aquella región, llamado Kansai-ben (posiblemente en alguna variante local de dicho dialecto, aunque eso ya no llego a distinguirlo). Los que sepáis algo de japonés probablemente os habréis dado cuenta desde el primer momento de que se trata de un japonés "distinto" del que estáis acostumbrados a ver y a oir.

Existen hasta la fecha dos versiones en imagen real de esta historia: un "TV drama" de dos horas y media de duración del año 2005, centrado principalmente en el punto de vista de la tía de los niños, y una película para cine realizada en 2008 y bastante más fiel a la versión animada y a la novela original.


Procedencia de las imágenes y más críticas y reseñas de la película en:

Jonu Media: La tumba de las luciérnagas

Blog de cine: "La tumba de las luciérnagas" de Isao Takahata

Zona Fandom, especial Studio Ghibli: La tumba de las luciérnagas

domingo, 3 de enero de 2010

Porco Rosso - 紅の豚

Rescato mi crítica de la película Porco Rosso que envié hace tiempo a Películas para no dormir:



Porco Rosso (Hayao Miyazaki, 1992)

Marco Pagot, conocido por todos como Porco Rosso (en italiano, "cerdo rojo") es un antiguo piloto militar de la I Guerra Mundial, que a causa de un misterioso hechizo posee la apariencia física de un cerdo. Vive en una pequeña isla del Adriático y se dedica a luchar contra las bandas de piratas aéreos. Tras frustrar una vez más los planes de la banda de Mamma Aiuto, éstos contratan a Donald Curtis, un piloto norteamericano, para que luche con él. Aunque Porco trata de rehuir el enfrentamiento, finalmente Curtis logra derribarle y deja su hidroavión totalmente destrozado.


Porco y Donald Curtis en el bar de Gina


Curtis con los piratas

A fin de reparar su hidroavión, Porco marcha a Milán, al taller de su viejo amigo Piccolo, y allí descubre con sorpresa que la ingeniera que se hará cargo de la tarea es Fio, la jovencísima nieta de éste, una muchacha de diecisiete años criada en América que profesa una gran admiración por las hazañas de Marco Pagot y por el mundo de los pilotos de hidroaviación. Tras poner algunos reparos al principio, por tratarse de una chica tan joven, Porco finalmente consiente que Fio se haga cargo del delicado trabajo.

Porco y Piccolo

Fio Piccolo

Con el avión nuevo, Porco regresa a su isla acompañado de Fio, que se ha empeñado en ir con él para poder darle los últimos retoques a la aeronave (y asegurarse de cobrar la factura), y allí se encuentran con un inesperado comité de bienvenida... Al final, Porco tendrá que vérselas de nuevo con Curtis en un emocionante duelo aéreo en el que se pondrá en juego mucho más que su propio honor.


El jefe de la banda de Mamma Aiuto



Fio y Porco el día del duelo

Esta película es una de las obras maestras imprescindibles del Studio Ghibli. Partiendo de una premisa argumental sumamente sencilla (un antiguo piloto de guerra que ejerce de cazarrecompensas luchando contra los piratas del aire), el maestro Hayao Miyazaki nos ofrece una muy particular mezcla de aventuras, fantasía, romanticismo y comedia, con una maravillosa galería de personajes, cada cual más entrañable: desde el antihéroe de apariencia grotesca con corazón de oro, hasta la mujer que oculta sus penalidades bajo una encantadora sonrisa y le ama en silencio, pasando por esa banda de piratas más bonachones que temibles; el engreído piloto norteamericano contratado por éstos, y la valiente y avispada jovencita que echa una mano al protagonista y que desarrolla con él un estrecho vínculo de afecto, hasta el punto de poner en sus manos su propio destino.


Madame Gina

De todos los personajes, el más logrado es sin duda el de Madame Gina, la dueña del Hotel Adriano y vieja amiga de Porco, que además está secretamente enamorada de él. Sus apariciones en la película son muy escasas, pero imprescindibles, ya que proporcionan muchas de las claves para profundizar en detalles del argumento que a primera vista podrían pasar desapercibidos. Irradia una fuerza y una personalidad nada comunes. Es quizás el mejor personaje femenino de todas las películas del estudio (junto con la Lady Eboshi de La princesa Mononoke), y uno de los mejores que ha aparecido jamás en una película animada.

Realizada al cien por cien siguiendo técnicas de dibujo y animación tradicional (sin ordenadores), merece la pena poner el video en pausa y recrearse en la gran belleza de los decorados, todos pintados a mano, y algunos de ellos tan hermosos y detallados que ni siquiera parecen dibujos, hasta el punto de que expuestos en un museo no desentonarían lo más mínimo. De hecho, si algo pone de manifiesto esta obra es el gusto por el detalle, la meticulosidad y el cariño que Miyazaki siempre pone en todas y cada una de sus creaciones. Pero no sólo son los decorados. La animación, aunque no alcanza ni de lejos el nivel de las obras norteamericanas, está realmente lograda, sobre todo en las bellísimas y espectaculares escenas aéreas y muy particularmente en el duelo final.

He mencionado la sencillez de su argumento, pero tras esta aparente sencillez hay mucho más. Un visionado más cuidadoso permite distinguir ciertos matices argumentales y de ambientación, referencias de inspiración cinéfila más o menos evidentes, y muchos otros detalles, que pueden no ser fáciles de captar a primera vista. Por ejemplo, es interesante destacar su ambientación histórica, en el periodo entre las dos guerras mundiales, más concretamente en la etapa de depresión económica que siguió a los "felices años 20" y en la que ya se empezaba a poner de manifiesto el auge del fascismo (sobre el cual hay un par de alusiones directas por parte del protagonista). Asimismo, muchos de los personajes y situaciones están inspirados en diversos títulos clásicos del cine de los años cuarenta y cincuenta (el personaje de Curtis bien podría haberlo interpretado Errol Flynn, sin ir más lejos)

Naturalmente a una película así no podía faltarle una banda sonora a su altura, a cargo de
Joe Hisaishi, que nos ofrece algunos temas magistrales de clara inspiración italiana, y con esa maravillosa canción final, Toki ni wa mukashi no hanashi wo ("Hablemos alguna vez de los viejos tiempos") interpretada de una forma que pone los pelos de punta por la cantante Tokiko Katoh, que pone voz a Gina. Inolvidable.

En resumen: una auténtica obra de arte, una película de aventuras al estilo clásico por la que no pasa ni pasará nunca el tiempo. Si aún no la habéis visto, no cometáis el error de perdérosla. Dentro de poco va a salir en DVD en España de la mano de Aurum, así que no tenéis excusa.



Canción de los créditos finales: Toki ni wa mukashi no hanashi wo
(piano: Joe Hisaishi, voz: Tokiko Katoh)

Curiosidades sobre la película (puede contener spoilers)

(la mayoría de estas curiosidades son una traducción del FAQ de la película en Nausicaa.net)


Porco Rosso significa en italiano "cerdo rojo" (en referencia al Barón Rojo y al color del avión del protagonista). Este es el título oficial que Ghibli le dio a la película para todo el mundo, en vez del inglés Crimson pig. En japonés el título original es Kurenai no buta, que significa exactamente lo mismo.

El nombre de Marco Pagot es un homenaje a los hermanos Pagot, famosos dibujantes italianos que diseñaron a Calimero y colaboraron con Miyazaki en la creación de la serie Sherlock Holmes (anime).

La película está basada en un manga del propio Hayao Miyazaki,
Hikoutei jidai (La era de los hidroaviones), serializado en la publicación mensual sobre modelos de aviones a escala "Model Graphix".

Las líneas de texto que abren la película están escritas, de arriba a abajo, en japonés, italiano, coreano, inglés, chino, español (un poco macarrónico, dicho sea de paso), árabe, ruso, francés y alemán. Esta presentación en varios idiomas se debe a que, inicialmente,
Porco Rosso fue pensada como una película de 30 a 45 minutos para ser proyectada en los vuelos internacionales de Japan Airlines.

En la película nunca se menciona explicitamente por qué
Marco se convirtió en cerdo, ni siquiera en la historia que le cuenta a Fio. En ciertas notas de prensa se ha comentado, no obstante, que esa transformación fue el resultado de que Marco estaba tan desilusionado con la humanidad que no quiso seguir formando parte de ella, por eso se maldijo a si mismo para convertirse en un cerdo.

La canción que Gina canta en el bar del hotel es Le Temps des Cerises (el tiempo de las cerezas), una canción de 1866 fuertemente asociada a la Comuna de París, compuesta por
Antoine Renard y con letra de Jean-Baptiste Clément. Gina la canta tal cual, con su letra original en francés.

Los aviones de Porco y Curtis, al igual que todos y cada uno de los aviones que salen en la película, se basan en modelos reales (el de Porco es un
Savoia S21, el de Curtis un Curtiss R3C-0), aunque no son exactamente iguales.

El motor nuevo del avión de Porco es un modelo
Fiat Folgore ("rayo") AS2, también basado en un motor real. Dicho motor tiene la palabra "Ghibli" escrita en mayúsculas (asimismo, cuando Porco conduce la camioneta de Fio, durante un par de fotogramas aparece una "Pensione Ghibli" en una de las casas del decorado, muy difícil de ver).

En el manga original, "Folgore" es el nombre del avión de Porco, no del motor. En la serie de animación de
Marco, en la que intervino Miyazaki, "Folgore" es el nombre del barco en el que Marco viaja a Argentina para buscar a su madre.

La
Copa Schneider que se menciona varias veces en la película existió en realidad, hasta su clausura en 1931. Consistía en una carrera de aviones en la que participaban mayoritariamente pilotos británicos, italianos y norteamericanos (una especie de versión aérea de la "America's Cup"). Uno de los pilotos italianos que participaron en 1926 y 1927 se llamaba Arturo Ferrarin (el mismo apellido del amigo de Porco).

Mamma Aiuto, el nombre de la banda de piratas, significa en italiano "Socorro, mamá".

La película de dibujos animados que Porco está viendo en el cine es un homenaje de Miyazaki a los "cartoons" clásicos de los
hermanos Fleischer y de Windsor McKay.


Procedencia de las imágenes:

Wikipedia: Porco Rosso
Wingsee: Porco Rosso Characters


スペイン語だけ、ごめん

 

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