sábado, 16 de enero de 2010

La tumba de las luciérnagas - 火垂るの墓

La tumba de las luciérnagas (Isao Takahata, 1988)


Kôbe (Japón), verano de 1945. La II Guerra Mundial se aproxima a su fin. Japón se encuentra al borde de la derrota y los B-29 norteamericanos se pasean a sus anchas por los cielos del archipiélago arrojando sus bombas por doquier. En uno de estos bombardeos sobre la ciudad de Kôbe, que resulta completamente arrasada bajo una interminable lluvia de bombas incendiarias, los hermanos Seita, de 14 años, y Setsuko, de 4, pierden a su madre y se quedan completamente solos, ya que su padre está luchando en el frente, por lo cual no les queda más remedio que alojarse en casa de sus tíos.


La pequeña y traviesa Setsuko

Los dos hermanos

Pero allí no son bien acogidos. Su tía al principio les recibe con indiferencia y luego empieza a tratarles cada vez con más dureza, reprochando a Seita que no haga nada por su país y que sólo se dedique a vaguear, así que Seita acaba tomando la decisión de irse con su hermanita a vivir a un refugio antiaéreo abandonado, en el que pueden apañárselas los dos solos sin resultar una carga para su familia ni para nadie. Allí tendrán que sobrevivir ambos en una situación límite, sin comida, sin posibilidad de recibir ayuda de nadie, uniendo a los cada vez más evidentes síntomas de desnutrición el abandono, el desprecio y la hostilidad de los que antes eran sus vecinos en una ciudad en la que ya nadie se preocupa por los demás sino que la propia supervivencia queda por encima de todo.


El refugio antiaéreo en el que viven Seita y Setsuko

La tumba de las luciérnagas (1988) es, sin duda alguna, la película que uno DEBE hacer ver a cualquiera a quien esté intentando convencer de que la animación, en contra de la opinión general por desgracia aún tan arraigada en Occidente, no es sólo cosa de niños pequeños. Basada en una novela corta semi-autobiográfica del mismo título de
Akiyuki Nosaka, se trata de una de las películas de animación más duras, despiadadas, crueles y deprimentes habidas y por haber (junto con la producción británica Cuando el viento sopla, otra joyita de la que tengo que hablaros algún día, si es que consigo hacerme con ella) y quizás el alegato antibélico más convincente que nos podemos echar a la cara. Y esto resulta más chocante aún cuando descubrimos que es una película del mismísmimo Studio Ghibli, los creadores de obras tan llenas de vida y optimismo como Mi vecino Totoro y la más reciente Ponyo en el acantilado.

Para empezar, desde el primer momento tenemos presente con toda claridad cuál va a ser el desenlace de la película:
Seita muere. Y también lo hace su hermanita Setsuko. Pero no penséis que con esto os he destripado el argumento, ni muchísimo menos, porque es algo que el espectador sabe desde el mismo comienzo, con esa demoledora frase pronunciada por Seita, o mejor dicho, su espíritu: "El día 21 de septiembre de 1945, yo morí", la cual da paso efectivamente a la escena de su muerte, en la que vemos con toda crudeza cómo nuestro protagonista, sucio, demacrado y con sus ropas convertidas en unos miserables harapos, pasa sus últimos momentos de vida de la forma más humillante que uno pueda imaginarse, tirado como un perro en una estación de ferrocarril como tantos otros cadáveres de ciudadanos anónimos. Y tan sólo unos pocos minutos después aparece en escena el espíritu de Setsuko (una secuencia que resulta particularmente triste en cuanto nos damos cuenta de dónde ha salido la pobre niña). Exacto, son los espíritus de los dos niños los que nos cuentan la historia de modo que todo a partir de ese momento es una especie de continuo "flashback". Es decir, que desde el principio sabemos perfectamente cómo va a acabar la película, y a medida que ésta avanza hacia su trágico desenlace, la sensación de desasosiego que nos va invadiendo aumenta irremediablemente.

La tumba de las luciérnagas, sin recurrir a escenas de violencia gráfica explícita ni a abusar de las secuencias bélicas (que apenas las hay, ya que NO ES una película bélica, sino un drama) nos muestra con toda su crudeza lo peor de la guerra y cómo inevitablemente los que más afectados resultan por ella son la gente común y corriente, y muy en especial los niños. Vemos cómo el tener que pensar más que nada en la supervivencia propia, sin tener tiempo de preocuparse por los demás ni de mostrar afecto o solidaridad siquiera por alguien de la propia familia, hace que las personas saquen muchas veces lo peor de sí mismas, incluso aunque sea sin verdadera mala intención sino forzadas a ello por las circunstancias (la tía de Setsuko y Seita realmente no puede decirse que actúe así con ellos dos porque sea una mala persona). Y cómo, análogamente, el hermano mayor se ve forzado a intentar madurar de golpe al haberse quedado los dos prácticamente solos en el mundo y tener que hacerse cargo de su hermana, lo que les lleva a tomar decisiones trágicamente erróneas (por muy mal que les tratara su tía, la decisión de Seita de irse a vivir solo con su hermana al refugio, aunque bienintencionada, es de una irresponsabilidad sin límites y prácticamente supone la sentencia de muerte de ambos). Algo completamente lógico, por otra parte, porque no son más que eso, niños, que sufren las consecuencias de una situación dramática e inhumana de la que ellos no tienen ninguna culpa. Tanto es así que por momentos parece como si Takahata se quisiera cebar con nosotros por el hecho de centrar todo el sufrimiento en dos niños indefensos, pero es que de hecho, insisto, se trata de una visión de la situación completamente lógica y realista y creo que así, y no de otra manera, es como había que mostrarla.

Este mensaje llega al espectador de una forma directa, sin andarse con rodeos, pero sin recurrir a la lágrima y la sensiblería fácil. No se escatiman escenas de gran dureza visual (la muerte de la madre de los niños), pero también, entre tanta desgracia, se agradece que nos encontremos con momentos, digamos, de relax, principalmente escenas familiares entre los dos hermanos en las cuales se ve lo mucho que se quieren y cómo, a pesar de todo, siguen siendo niños y no pierden ocasión de demostrarlo en cuanto la guerra les deja un respiro... aunque así y todo no deje de recordarles que sigue ahí presente (la escena de la playa, por ejemplo). Como he apuntado anteriormente, la tensión y la sensación de "mal cuerpo" van creciendo exponencialmente a medida que avanza el argumento y vemos cómo los personajes cada vez van sufriendo más, y cómo el estado de Setsuko se va deteriorando por momentos.

Y cuando finalmente se produce ese desenlace que todos conocíamos desde el principio, el mazazo es brutal. Nadie que se considere mínimamente sensible puede ver esa escena de la muerte de Setsuko, probablemente una de las más dramáticas y crueles que se habrán podido ver nunca en una película de animación, sin que se le quede grabada a fuego de por vida y sin estremecerse por las últimas palabras de la pobre niña, ese desgarrador "
oniichan, ooki ni" (gracias, hermanito) pronunciado apenas con un hilo de voz.

Gráfica y técnicamente la película cumple a la perfección, sin alardes innecesarios. La banda sonora, a cargo de Michio Mamiya, también se integra perfectamente en la historia y el conjunto es verdaderamente sublime. Es una de esas películas cuyo visionado puede decirse que es obligatorio para todo aficionado al cine, con independencia de géneros y que a uno le guste más o menos la animación, ya que verdaderamente trasciende mucho más allá de todo eso.

Os la recomiendo de todo corazón, no os arrepentiréis. A pesar de toda su crudeza y de lo deprimente que puede llegar a ser, se trata de una obra maestra irrepetible y que, insisto, todo el mundo debería ver y admirar como se merece.


Curiosidades sobre la película:

La tumba de las luciérnagas se realizó en el año 1988 y fue estrenada conjuntamente con Mi vecino Totoro. Ambas vienen a ser algo así como dos visiones opuestas de una misma realidad histórica, el Japón de la postguerra. En Totoro se nos muestra su lado más amable, infantil y fantástico, mientras que en La tumba... vemos la cara más amarga y realista de lo que fueron aquellos terribles años.

Hay un par de guiños mutuos entre ambas películas. En la escena de la playa podemos ver durante un par de breves instantes a dos personajes de
Totoro, Kanta y su abuela, (no se les ve la cara pero se ve claramente que son ellos dos). Mientras que en la primera escena de Totoro, se supone que los caramelos que Satsuki le ofrece a su padre son los mismos "Sakuma Drops" que tanto le gustan a Setsuko (aunque la caja es distinta).

Por cierto, estos caramelos de frutas existen en la realidad, se venden en Japón desde el año 1908 y al parecer allí son tan conocidos como aquí pueden ser los Sugus, por poner un ejemplo. Las características latas metálicas en las que se venden poseen una gran variedad de diseños decorativos, que las convierten en muchos casos en un objeto de coleccionismo. En su día se puso a la venta una edición especial conmemorativa de la película con exactamente el mismo diseño que se puede ver en la caja que lleva Setsuko siempre consigo (como os conté hace tiempo, a mi me regalaron dos de ellas, que aún conservo ^^)

La película sigue el argumento de la novela original con bastante fidelidad, aunque hay alguna que otra mínima licencia en la versión animada. Principalmente está el detalle de que son los espíritus de los niños los que cuentan la historia, algo que se sacó de la manga Takahata y que en la novela no aparece.

El personaje de Seita es un trasunto de Akiyuki Nosaka, el autor de la novela original, el cual perdió a su propia hermana pequeña durante la guerra y escribió el libro a modo de disculpa con ella, . En cierta ocasión, Nosaka confesó que él no mostró el valor y determinación de Seita y que en muchos casos incluso llegó a considerar a su hermanita como una carga.

Una característica curiosa del doblaje español es que se respeta la pronunciación original del nombre de la niña, Setsuko, que en realidad se pronuncia "Sétsko" (con el acento en la primera sílaba y sin pronunciar la "u"). Lo habitual sería que no se hubieran molestado en respetar eso y lo pronunciaran a la española, es decir, "Setsúko". Un detalle muy de agradecer.

La película transcurre en la ciudad de Kôbe (la misma que fue destruida por un gran terremoto hace quince años), que se encuentra en la región de Kansai, al oeste de Japón. Por ello está hablada, en versión original, en el dialecto propio de aquella región, llamado Kansai-ben (posiblemente en alguna variante local de dicho dialecto, aunque eso ya no llego a distinguirlo). Los que sepáis algo de japonés probablemente os habréis dado cuenta desde el primer momento de que se trata de un japonés "distinto" del que estáis acostumbrados a ver y a oir.

Existen hasta la fecha dos versiones en imagen real de esta historia: un "TV drama" de dos horas y media de duración del año 2005, centrado principalmente en el punto de vista de la tía de los niños, y una película para cine realizada en 2008 y bastante más fiel a la versión animada y a la novela original.


Procedencia de las imágenes y más críticas y reseñas de la película en:

Jonu Media: La tumba de las luciérnagas

Blog de cine: "La tumba de las luciérnagas" de Isao Takahata

Zona Fandom, especial Studio Ghibli: La tumba de las luciérnagas

13 Comments:

Deka Black dijo...

Buuuf. ?Er... bueno, no he podido evitar imaginar a algun padre desnformado comprando la pelicula para sus hijos porque es "de dibujos", y alos niños traumatizados por la historia. Porque esta no e suna historia para niños, jo***.

Sobre Cuandoel Viento Sopla, yo la he visto. Y te aviso de antemano: NO la veas solo, y sobre todo No la veas si estas de mal humor o bajo de animos. En serio, Katsu, no es coña. hazme caso.

lo de la compañia, para llevar mejor lo que ocurre. Lo segundo, porque la historia es DEPRIMENTE, con mayusculas. la he visto, hablo cpon conocimiento de causa.

pero si puedes verla, podras ver una obra maestra de la animacion, y una historia increible.

河曲勝人 - Kawano Katsuhito dijo...

No, si de hecho, Cuando el viento sopla yo ya la he visto, así que sé perfectamente lo deprimente que es (tanto como esta misma película, o incluso más aún, y mira que ya es difícil). Fue hace mucho tiempo y sólo la vi una vez, en cierta ocasión en que la echaron por la 2, pero te aseguro que no la he olvidado ni un poquito.

Hace tiempo que quiero hacerme con ella, pero como parece que en España es imposible encontrarla, supongo que tendré que recurrir a comprarla por Amazon o algún sitio similar, o como último recurso, a bajármela...

Y volviendo a La tumba..., desde luego que no, esta no es una historia para niños. Pero creo que es una película muy recomendable para que, a partir de cierta edad, la vean acompañados de algún adulto.

Deka Black dijo...

Entonces la has visto en las mismas circunstancias que yo. Una pelicula ques ela tendrian que pasar a más de uno.

Sobe lo otro que dices. a mas d eun adulto tambien habria que pasarsela. la de la Tumba d elas Luciernagas, digo. creo que seria mas efectivo que el discurso preocinado de los politicos.

Bocaseca woman dijo...

Hola!

Últimamente estoy viendo toda la filmografía de Miyazaki. Aún tengo pendientes "Niky, aprendiz de bruja" y "Porco Rosso", y creo que alguna más, que las veré cuando tenga algo más de tiempo.

Gracias por las aportaciones que haces en tu blog, me sirven de mucho. Ahora mismo me he puesto a buscar La tumba de las luciérnagas ^^

SemielfaMish dijo...

Muy bien explicado, Katsu, me has dejado con un nudo en la garganta parecido al quese forma cuando se ve la película ;_; Esta sí que la ví, y la tengo, y es de llorar pero mucho T_T

河曲勝人 - Kawano Katsuhito dijo...

Bocaseca Woman, no hay de qué, me alegra mucho saber que estás siguiendo la filmografía del maestro Miyazaki y que estos comentarios sobre sus películas te están resultando útiles (aunque esta en realidad no es suya, sino de Isao Takahata). Las películas que mencionas son ambas muy buenas (la de la brujita es menos conocida pero igualmente adorable), y esta de "La tumba..." seguro que también te gustará mucho cuando la puedas ver.

Eso sí, ya sabes lo que hay, así que si eres de las que lloran con facilidad con las películas a poco dramáticas que sean, con esta es imprescindible que tengas a mano varios paquetes de pañuelos. Créeme, los necesitarás.

Mish, y tanto que deja un nudo en la garganta. Y no sé si has visto al otra que menciono, "Cuando el viento sopla", que anda que esa también es como para animarle a uno...

Noe_Izumi dijo...

Todavía no me he atrevido a verla, porque seguro que lloro como una condenada XD

Zanthia Khalá dijo...

yo la estuve viendo una vez, en una clase libre con unos compañeros que también les gustaba mucho la animación japonesa; no terminé de verla porque se nos terminó la hora libre, eso sí; y la verdad que yo no podía quitar los ojos de la pantalla ni dejar de sorprenderme a cada minuto que pasaba

Triste y real como la vida misma

Kikuchiyo dijo...

Es una película fantástica la cual hay que ver el día mas feliz de tu vida porque como te pille de bajón te deja hundido.

Deed dijo...

yo vi esta peli que sería tipo totoro o chihiro.
el trauma aun me dura...

Anónimo dijo...

tienen razon uno tiene que mirarla cuando este con buenos animos por es es muy deprimente cuando justo acabe de verla me llmaron a cenar y m e senti culpable por tener los alimentos en la mesa

Comentarista Studio Ghibli dijo...

En la wiki dice que la banda sonora es de Hishaishi, por la :). Lloré un montón con esta película, con lo bien que me caía Setsuko.

河曲勝人 - Kawano Katsuhito dijo...

Pues no, no es de Hisaishi (que suele estar a cargo de las bandas sonoras de las películas de Miyazaki, pero no las de Takahata ni las del resto de películas del estudio realizadas por otros directores). Si pone eso en la wiki, es una errata.

¡Gracias por tu comentario! ^^

 

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