miércoles, 27 de febrero de 2008

¡Mi primer video! > Utada Hikaru, "Automatic" - 宇多田ヒカル 「Automatic」

¡Tenía que ocurrir! ¡Con el ADSL recién estrenado, hacen su entrada triunfal en este blog los videos de YouTube!

Pero no os preocupéis que esto no va a ser demasiado habitual, algún videoclip musical de vez en cuando, sobre todo para presentaros a las cantantes japonesas que a mí más me gustan, y poco más. ¡Espero no entrar con mal pie en esto de poner vídeos y que los clips que os ofrezca sean de vuestro agrado!

Y para inaugurar la serie, no podía ser de otra manera que con una aparición estelar de
Utada Hikaru (o "Hikki" como la conocen sus fans), una artista que si no la conocéis os sorprenderá agradablemente tanto por su estilo, muy occidental y alejado de los clichés más habituales del "J-pop", como por su dulce pero poderosa voz, que igualmente no tiene nada que ver con la típica voz chillona de niña pequeña de tantas y tantas "idols" japonesas (y precisamente ese es uno de los principales motivos por los que la considero mi cantante nipona favorita).

Os dejo con el que para mi es uno de sus mejores temas, "
Automatic". El videoclip en sí no es nada del otro mundo, me parece de hecho bastante soso, pero la canción es estupenda. ¡Disfrutadla!





初めて登校するビデオクリップは、宇多田ヒカル(僕の一番好きな日本の歌手)の 「Automatic」 です。 どうぞ、お楽しみください。 

viernes, 22 de febrero de 2008

¡Por fin con ADSL! 今日から、僕の二十一世紀が開始!!

¡Pues sí! A partir de hoy dispongo por fin de línea ADSL inalámbrica y un ordenador suficientemente potente como para poder disfrutar de muchas de las cosas que hasta ahora me estaban poco menos que vetadas con el módem de 56k: el Youtube, el Google Earth (¡qué maravilla, cómo he podido pasar tanto tiempo sin ver algo así! XDD), navegar y descargar en general mucho más rápido, poder utilizar el Messenger sin tener que estar todo el rato mirando el reloj...

... y, por supuesto, poder navegar por vuestros blogs y actualizar el mío con muchísima más rapidez y comodidad que hasta ahora.

Vamos, que he tenido que tardar ocho años en llegar a esto, pero como suelo decir siempre... "tarde, pero seguro". ^_^

¡Saludos de un orgulloso ADSLero novel, más contento hoy que un niño con zapatos nuevos! ¡Ya me iréis dando consejos y todo eso!



今日から、新しいADSLコネクションで僕はとうとう高速インターネットを使うことができるので、すごくうれしいです! もう YouTube のビデオを見られ、Google Earth も使うことができるし、もちろん、もっと早くみんなのブログに投稿!

ぼくの21世紀はこれから!

jueves, 21 de febrero de 2008

¡El Miricumple! - ミリアンの誕生日

Deed Cumpleaños
(C) 2008 Juditangelo


¡Feliz cumpleaños, Mirian!

ミリちゃん、
おたんじょう日おめでとう!


P.D.1: Los que salimos en la tira somos Fëadraug y yo, comprobando en nuestras propias carnes que... hay "costumbres" que no se pierden nunca... XD


P.D.2: ¿Se puede saber qué hacéis perdiendo el tiempo aquí? ¡Todos ahora mismo al blog de Mirian a felicitarla en masa!



sábado, 16 de febrero de 2008

Marina-.chan, ¿me haces otro dibujo, por favor? - 真理奈ちゃん、ノートに絵を描いてくれない?


katsu - marina

Dedicada con cariño a Marina-chan, la oveja negra más admirada y querida de este pequeño vecindario de la blogosfera.

Y os preguntaréis a lo mejor... ¿y por qué este homenaje? No, no es su cumpleaños, ni el aniversario de su blog, ni celebra las tropocientasmil visitas, ni nada de eso. ¿ Digamos que esta tira es una muestra más de agradecimiento por todo, por ser tan buena gente, siempre tan maja y tan amable; por su paciencia, por aguantar una y otra vez mis peticiones de dibujos, por ser una fiel lectora del blog, socia y amiga.... y porque me apetecía a mi dedicarle una tira, qué narices. Que para eso es mi blog y homenajeo en él a quien me de la gana, faltaría más. XDD

No necesitáis que os dé más razones, ¿verdad? Pues una vez dicho esto... ¡espero que la tira os guste! ^_^



大好きな友達の真理奈ちゃんへ。

1こま


ある日、マドリッドのある喫茶店で」

かつ
「モイライに僕らを会わせてもらって、よかったなぁ」

真理奈
「そうね、ハハハ」


2こま


かつ
「ところで、何かお頼みがあるんだけど・・・」


3こま


かつ
「・・・ 君の答えが『はい』だったら幸せだぜ」


4こま


かつ
「真理奈ちゃん、また絵をかいてくれない?」


5こま


かつ「(シベレスの偶像は頼んだらどうなるかな・・・)」


原作 河曲勝人
漫画 ジュディットアンジェロ


miércoles, 13 de febrero de 2008

Cuentos tradicionales japoneses - Kaidan: La historia de O-Tei / El Cerezo de la Nodriza - 怪談 ・ 「お貞のはなし」 -「 乳母ざくら」

お貞のはなし
La historia de O-Tei


Hace mucho tiempo, en la ciudad de Niigata, provincia de Echizen, vivía un hombre llamado Nagao Chôsei. Era hijo de un médico y como tal había sido educado para ejercer la profesión de su padre. A temprana edad se había comprometido con una muchacha llamada O-Tei, hija de un amigo de su padre; ambas familias habían acordado que la boda se realizaría tan pronto como Nagao culminara sus estudios. Pero la salud de O-Tei era muy frágil, y a los quince años enfermó gravemente.

Al sentir que su muerte era inevitable, O-Tei llamó a Nagao para despedirse. En cuanto él se arrodilló ante el lecho, la muchacha le dijo:

- Querido Nagao, estamos mutuamente comprometidos desde nuestra infancia, y debíamos habernos casado a finales de este año. Pero voy a morir, y los dioses saben que en mi estado es lo mejor para ambos. Si viviera algunos años más sólo te podría causar problemas y disgustos. Con este cuerpo tan débil, no podría ser una buena esposa, y sería, por tanto, muy egoísta por mi parte desear vivir para no abandonarte. Estoy resignada a la muerte, y quiero que me prometas que no vas a lamentarla. Además, he de decirte que volveremos a encontrarnos.

- Claro que sí - respondió Nagao con fervor -. Y en esa Tierra Pura no volveremos a separarnos nunca más.

- No, no - replicó ella con suavidad -, no me refiero a la Tierra Pura. Creo que estamos destinados a encontrarnos una vez más en este mundo, aunque mañana han de sepultarme.

Nagao la observó con perplejidad y advirtió que ella sonreía. O-Tei prosiguó, con voz lánguida y evanescente:

- Sí, quiero decir en este mundo y en esta vida, Nagao. Siempre, por supuesto, que tú lo desees. Para que esto ocurra, nuevamente he de nacer y alcanzar la mayoría de edad, de modo que tendrías que esperar. Quince, dieciséis años, es mucho tiempo. Pero, prometido mío, tú sólo tienes diecinueve.

Nagao quiso aliviar su agonía y le respondió:

- Esperarte, prometida mía, es menos un deber que un motivo de júbilo. Estamos mutuamente ligados por el término de siete existencias.

- ¿Pero dudas acaso? - inquirió ella, observándole el rostro.

- Querida mía - respondió él -, dudo si podré conocerte con otro cuerpo y con otro nombre, a menos que puedas darme alguna señal o contraseña.

- Eso no está en mis manos - dijo O-Tei, sólo los dioses y los Budas saben cómo y cuándo nos encontraremos. Pero estoy muy, muy segura de que si tú tienes voluntad de recibirme, podré volver junto a ti. Recuerda estas palabras...

... y tras decir esto, O-Tei dejó de hablar y cerró los ojos. Estaba muerta.



Nagao había amado a O-Tei con sinceridad, y a pesar de que ella le había pedido que no lamentara su muerte, su pena fue muy profunda. Hizo confeccionar una tablilla mortuoria, inscribió en ella el zokumyô (1) de O-Tei, hizo colocar la tablilla en el butsudan (2) y cada día le dedicó sus ofrendas. Pensó mucho en las extrañas palabras que O-Tei había pronunciado antes de morir, y, con la esperanza de agradar a su espíritu, escribió la solemne promesa de desposarla si alguna vez regresaba a él con otro cuerpo. Lacró con su sello esta promesa escrita y la colocó en el butsudan, junto a la tablilla mortuoria de O-Tei.

No obstante, como Nagao era hijo único, fue necesario que contrajera matrimonio, y no tuvo más remedio que ceder ante la voluntad de su familia y aceptar una esposa escogida por su padre. Una vez casado, Nagao no dejó nunca de depositar las ofrendas ante la tablilla de O-Tei, y jamás dejó de recordarla con afecto. Pero gradualmente, la imagen de ella se oscureció en su memoria como un sueño difícil de evocar.

Y pasaron los años. El transcurrir del tiempo le deparó a Nagao múltiples infortunios. La muerte le arrebató a sus padres, luego a su esposa y a su único hijo. De modo que se halló solo en el mundo. Abandonó su desolado hogar y emprendió una larga travesía con el fin de olvidar sus penas.

Un día, en el curso de sus viajes, llegó a una aldea de montaña llamada Ikao, aún famosa por sus fuentes termales y por el hermoso paisaje que la rodea. Se alojó en una posada, donde le atendió una muchacha, y Nagao, al ver su rostro, sintió que su corazón latía como no lo había hecho jamás. Tanto se parecía aquella joven a O-Tei, que Nagao tuvo que pellizcarse para convencerse de que no estaba soñando. Mientras ella iba y venía -preparando el fuego, sirviendo la comida, arreglando el cuarto del huésped-, Nagao evocó, en cada uno de sus gestos y actitudes, la graciosa imagen de la muchacha a la que tanto había amado en su juventud. Le habló; ella le respondió con una voz suave y diáfana, cuya dulzura le abrumó con la tristeza de tiempos pasados.

Al final, muy intrigado, Nagao la interrogó de este modo:

- Hermana (3), os parecéis tanto a una persona que conocí hace mucho tiempo, que recibí una gran sorpresa cuando entrásteis a esta habitación. Disculpadme, pues, si oso preguntaros dónde nacísteis y cuál es vuestro nombre.

Y de inmediato, con la inolvidable voz de la muerta, ella respondió:

- Mi nombre es O-Tei, y tú eres Nagao Chôsei, mi prometido. Hace diecisiete años fallecí en Niigata, y luego tú hiciste una promesa por escrito, diciendo que me desposarías si yo regresaba a este mundo con otro cuerpo de mujer, y lacraste esa promesa con tu sello y la colocaste en el butsudan, junto a la tablilla en la que está inscrito mi nombre. Y por eso he vuelto.

Dijo estas últimas palabras, y se desmayó.

Nagao la desposó y compartieron un feliz matrimonio. Pero ella jamás pudo recordar cuál había sido su respuesta en la posada de Ikao; nada recordaba, asimismo, de su previa existencia. La memoria de su vida anterior (enigmáticamente encendida en el momento del encuentro) había vuelto a apagarse, y así permaneció a partir de entonces.





乳母ざくら
El cerezo de la nodriza


Hace trescientos años, en la aldea de Asamimura, distrito de Onsengôri, provincia de Iyô, vivía un buen hombre llamado Tokubei. Este Tokubei era la persona más rica del distrito y el jefe de la aldea. La suerte le sonreía en muchos aspectos, pero alcanzó los cuarenta años de edad sin conocer la felicidad de ser padre. Afligidos por la esterilidad de su matrimonio, él y su esposa elevaron muchas plegarias a la diosa Fudô-myô-ô, que tenía en Asamimura un famoso templo, llamado Saihôji.

Fudô no desatendió sus plegarias, y al cabo de un tiempo, la mujer de Tokubei dio a luz a una preciosa niña a la que llamaron O-Tsuyu. No obstante, como la leche de la madre era deficiente, tuvieron que contratar a una nodriza, llamada O-Sodé, para que alimentara a la pequeña.

Pasaron los años, y O-Tsuyu se convirtió en una hermosa muchacha. Por desgracia, a los quince años cayó gravemente enferma y los médicos juzgaron inevitable su muerte. La nodriza O-Sodé, que amaba a O-Tsuyu con auténtico amor materno, fue entonces al templo Saihôji y fervorosamente rogó a la diosa Fudô por la salud de la niña. Todos los días, durante dos semanas, acudió al templo y oró a la diosa; al cabo de ese lapso, O-Tsuyu se recuperó súbita y totalmente.

Hubo, pues, gran regocijo en casa de Tokubei, el cuál decidió dar una gran fiesta para celebrar el feliz acontecimiento. Pero en la noche de la fiesta,O-Sodé cayó súbitamente enferma, y a la mañana siguiente, el médico que había acudido a atenderla anunció que la nodriza agonizaba.

Abrumada por la pena, la familia se congregó alrededor del lecho de la moribunda para despedirla. Pero ella les dijo:

- Es hora de que os diga algo que ignoráis. Mis plegarias han sido escuchadas. Solicité a Fudô-sama que me permitiera morir en lugar de O-Tsuyu, y la diosa me ha otorgado este favor. Por tanto, no debéis apenaros por mi muerte. Pero quisiera pediros algo: le prometí a Fudô-sama que si me concedía mi petición, haría plantar un cerezo en el jardín de Saihôji, en señal de gratitud y conmemoración. Yo no podré plantarlo con mis propias manos, así que os ruego que lo hagáis vosotros en mi lugar. Adiós, amigos míos, y recordad que me alegró poder morir en lugar de O-Tsuyu.

Después de los funerales de O-Sodé, los padres de O-Tsuyu plantaron un joven cerezo, el mejor que pudieron encontrar, en el jardín de Saihôhi. El árbol creció sano, y el día decimosexto del mes segundo del año siguiente, el aniversario de la muerte de O-Sodé, se cubrió maravillosamente de flores. Continuó dándolas durante doscientos cincuenta y cuatro años, siempre en el día decimosexto del mes segundo; y esas flores, blancas y rosadas, eran semejantes al pezón del pecho femenino y parecían rezumar leche. Y por eso la gente llamó a ese arbol Uba-zakura, el Cerezo de la Nodriza.






Pues sí, habéis visto bien, ¡hoy os ofrezco dos cuentos japoneses por el precio de uno! Y en esta ocasión, se trata de dos relatos muy diferentes de los habituales cuentos de tanukis, ogros, grullas, niños-melocotón y demás fauna. Mañana , 14 de febrero, es el día de San Valentín, como bien sabéis (aunque para mí no pasa de ser sino un día más del calendario, pero en fin... muchas felicidades a quienes sí lo celebréis ^_^), y con tal motivo creo que viene que ni pintada esta conmovedora historia de amor más allá de la tumba protagonizada por los prometidos O-Tei y Nagao, magistralmente narrada
en su libro Kwaidan (4) por el escritor greco-irlandés nacionalizado japonés, Lafcadio Hearn,del que ya os hablé en mi post anterior sobre la historia de la Mujer de las Nieves. Yo no he añadido ni quitado nada al relato original de Hearn, sino que he copiado el texto prácticamente tal cual, con tan sólo algunos leves retoques de estilo.

(vale, lo confieso, me he adelantado un poco... pensaba haber publicado este post mañana, día de autos, pero ya que lo tenía preparado no he podido resistir la tentación de actualizar ya mismo ^^U).

Y como propina, no he podido resistirme a incluir también la leyenda del Cerezo de la Nodriza, también recopilada por Hearn en dicho libro (de hecho viene inmediatamente después de la Historia de O-Tei); una leyenda que yo hasta ayer no conocía de nada, y os aseguro que me ha estremecido como pocas, me ha causado verdaderos escalofríos (y no es una exageración).

Por cierto, una variante de esta misma leyenda también está incluida en el libro Kaidan, con el título Juuroku-zakura, "el Cerezo del Día Decimosexto". En esta versión de la historia, es un anciano samurai de la provincia de Iyô quien que ofrece su propia vida mediante el ritual del Seppuku (5), para que el querido cerezo bajo el que jugaba en su niñez y que ya estaba marchitándose pudiera recuperar su esplendor. El espíritu del samurai entró en el cerezo, y desde entonces el árbol siguió floreciendo en el día decimosexto del mes primero cada año.

Según Lafcadio Hearn, este ritual de "transferir la propia vida" a cambio de la de otra persona, como sucede en la historia de la nodriza, o la de un árbol, como en la del samurai, o la de cualquier otra criatura, por intercesión de los dioses, se denomina en japonés 身代わりにたつ migawari ni tatsu, actuar como sustituto.

Si encontráis Kaidan por ahí, no dudéis en haceros con él, por cierto. Es un librito muy, pero que muy recomendable; si queréis ir un poco más allá de los cuentos japoneses que más o menos conoce todo el mundo, os llevaréis una gratísima sorpresa.



Notas:

(1) 俗名 Zokumyô (nombre profano): vocablo budista que alude al nombre personal que se lleva durante la vida, en contraposición al 戒名 kaimyô (nombre sagrado, nombre póstumo) o homyô (nombre legal) que se otorga después de la muerte. Son apelativos religiosos póstumos que se inscriben sobre la tumba y la tablilla mortuoria.

(2) 仏壇 Butsudan: altar budista doméstico.

(3) Hermana: en japonés, incluso hoy en día, la palabra "(お) 姉さん (o)neesan" sirve para referirse no sólo a la hermana mayor de alguien, sino también como un apelativo para referirse a chicas jóvenes en general, aunque no tengan ningún parentesco con el que habla.

(4) 怪談 Kwaidan, pronunciado "kaidan" (es una romanización antigua y ya en desuso; yo prefiero escribirlo así, sin la "w", por comodidad). Es el nombre generalizado de los cuentos fantásticos y de terror japoneses.

(5) 切腹 Seppuku (literalmente, "cortarse el vientre") es la palabra que se utiliza comúnmente en Japón para denominar lo que nosotros conocemos como "腹切り harakiri" (como véis, son los mismos caracteres chinos, pero en posición opuesta). Es un método ritual de suicidio practicado generalmente entre los samurais, consistente en abrirse el vientre con una espada corta, practicando una incisión en forma de L. Habitualmente, un pariente o amigo del suicida le remata a continuación decapitándolo con una espada, para evitarle sufrimientos, ya que dicha incisión es extremadamente dolorosa y produce una larga agonía antes de la muerte.



Fuente: Kaidan, de Lafcadio Hearn
(Ediciones Siruela, 1995; colección "El ojo sin párpado")


 

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